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Desde el Taller del Maestro: Samuel Baroni

Desde el Taller del Maestro: Samuel Baroni

SB

La lluvia acompaña en esta ocasión mi camino, el olor a tierra mojada me hace sonreír, observo los árboles y las hojas caídas, la naturaleza me hace una antesala mientras me dirijo al lugar donde un gran Maestro hace las veces de alquimista, transformando un material en otro, al menos en su apariencia externa, logrando confundir a nuestros ojos. Toco la puerta, y un gran portón se desliza para develar la entrada al lugar donde las obras tienen una fecha de inicio, pero jamás una de finalización, he llegado al taller de Samuel Baroni.

Samuel Baroni
Fotos: Angelica Piñango López

Las obras en este taller se desarrollan bajo el concepto de la obra inacabada, éstas se encuentran en permanente movimiento, están llenas de vida, y por lo tanto el Maestro no las da por culminadas, ellas nacen y siguen en permanente crecimiento, alimentándose del público que las observa lleno de admiración e invadidos por una profunda curiosidad.

Las técnicas con las que Baroni trabaja los materiales evidencian mucha investigación y una ardua experiencia. Me deleito al estar rodeada de hermosas piezas, la variedad de tamaños me impresiona, el descubrir los materiales en su fase inicial de creación es sorprendente. Las obras están listas, perfectas para formar parte de un espacio o para tomar su lugar dentro de la exposición, pero no culminadas. El tiempo y las miradas como variables independientes del control del Maestro se encargarán de nutrir el resto de su desarrollo fuera del taller.

Desde el taller del maestro
Obra de Samuel Baroni

Así como un buen padre que deja volar a los hijos para que desarrollen su propio camino, de esa misma forma Baroni entrega sus obras al mundo, para que el arte siga creciendo a través y dentro de cada una de ellas. El Maestro ofrece una calurosa bienvenida, al inicio del recorrido muestra obras de etapas anteriores, la obra de Baroni indudablemente no puede ser contenida, rompe los marcos, se apodera de las paredes, del techo y el piso, como si elementos del exterior penetraran la arquitectura, llena de la fuerza de la creación cada obra presenta riqueza de texturas y una paleta fiel al mundo natural, las múltiples capas y planos invitan a observar con mucho detenimiento los pequeños detalles llenos de un gran simbolismo.

El Maestro Samuel Baroni nos habla de sus inicios:

“Cuando hablo del inicio, no soy yo el que está hablando, es mi familia la que se pone de manifiesto, ya que yo no puedo tener conocimiento de aquella etapa porque aún no había llegado. Todo comenzó con una jovencita de 12 años llamada María, esta jovencita era mi Mamá, quien allá por los altos del estado Trujillo, en una zona llamada La Culebrilla, se sentaba en una gran piedra a soñar, y se asomaba hacia los Valles del Motatán, entre la puerta de Mendoza Fría y Valera.

Allí mi futura madre soñaba con que tendría un hijo artista, este relato me lo transmitió un Tío que me contaba como Agripina mi Abuela se la pasaba regañando a María por estar soñando, y le decía: “Mija venga rápido a ocuparse del oficio del hogar y deje de estar distraída en tonterías”.

Obra Baroni
Obra de Samuel Baroni

Mi mamá decía ya desde esa edad que tendría un hijo artista, cuando se convierte en madre, le comenta a mi Padre: “Este no es el artista”, y así vino el segundo, y la tercera, pero cuando nací yo, dijo: “Este es el artista”. Si este relato es cierto, entonces yo podría decir que pintaba antes de nacer. En mis primeros años de la infancia recuerdo que me la pasaba recogiendo piedras, tendría quizás 3 años cuando comencé a recolectarlas en la calle, las aceras, el campo, por todas partes por donde pasaba. De repente inicié el juego de colocarme las piedritas en los oídos, y los vecinos preocupados por aquel extraño comportamiento hablan con mi mamá al respecto, y mi Madre los calmó diciendo: “no se preocupen por Samuelito, el niño hace eso porque él va a ser poeta”.

Lo cierto es que yo creía firmemente que las piedras hablaban, y estaba decidido a escucharlas. Por supuesto, transcurrió mucho tiempo y ninguna me habló. Pero se me ocurrió una idea genial, yo pensé que lo que sucedía era que ellas hablaban cuando los humanos no estaban presentes, cuando todos dormían. Así que empecé a hacer montículos en mi cuarto, me despertaba de madrugada, esperaba el más absoluto silencio, agarraba las piedritas pero ninguna me habló.

taller del artista
Obras en proceso creativo dentro del Taller

Lo que yo pretendía que me dijeran, nunca me lo pudieron responder. Pero un día estaba rayando en el papel, porque curiosamente yo nunca rayé una pared, mi Mamá como ya tenía planeado lo que yo sería más adelante, me traía el papel de las carnicerías y las pulperías, ella buscaba esos papeles blancos de envolver y me los daba cortaditos, ella me colocaba los creyones y los lápices.

Un día dibujando en el papel me di cuenta que el lápiz saltaba, y quedaban unos puntos blancos, cuando revisé era que en la mesita habían cinco piedritas que causaron ese efecto, y entonces me alegré mucho porque sentí que por fin las piedras me habían hablado en su particular idioma. A veces pintaba con el carbón que quedaba luego de hacer las arepas, mi Mamá lo recogía del anafre, lo que quedaba de la leña se transformó en mi material de dibujo.

OBRA dentro del hogar
Obra de Samuel Baroni

Aquellas piedritas habían causado una impresión en mi hoja, yo las veo y dije se parecen pero no son iguales por eso les hice un círculo irregular alrededor y pensé ahora sí. De allí en adelante comencé a dibujar las piedras, y mi propósito era copiar las piedras y así sin darme cuenta como a los 4 años descubrí el claro oscuro, porque estudiando las piedras comprendí que tenían zonas oscuras y claras y que proyectaban sombras.

pintura samuel
Obra de Samuel Baroni

Actualmente siento un profundo deseo de regresar a aquella época, a esos papeles de Mamá y al carbón, porque sería hermoso y fantástico regresar a la esencia. Por eso los montículos de piedras me recuerdan que las claves de mi actual contemporaneidad ya estaban presentes en mi infancia, solo que ese instante no sabía verlas. En eso estoy, quiero regresar a esos momentos donde un papel sin valor aparente era una carta de comunicación entre el arte y yo. En este momento yo estoy disfrutando mi infancia”.

La Próxima Exposición:

“El Proyecto que estoy desarrollando va a estar inspirado en la hermosura de nuestra nación y en su capacidad de reinventarse, de renacer. La propuesta conceptual estará diseñada dentro de una sala cuyo piso se hunde, ya la verán, no les diré exactamente qué será para no echar a perder el elemento sorpresa, pero ya les avisaré. Cuando uno es soñador siempre te dicen que debes pisar tierra firme, pero es que los que no son creadores ignoran que el mundo en realidad está flotando.

Hace muchos años que no hago una individual y por eso quiero ofrecer una instalación sorprendente. Nuestro País es hermoso, lleno de gente valiosa, nuestra carga energética es única. Cuando las condiciones estén dadas seremos de nuevo una gran nación, donde lo único que debemos hacer es crear. Recuerdo mucho cuando en verano íbamos a la granja de mis padres en Tocuyito, hacía un sol impresionante, el ambiente era sofocante, y allí en medio de la polvareda apenas llovía nacía una planta, se podían ver los brotes de esas hojitas con las primeras lluvias. Era como vivir en el andar del Quijote para encontrar luego el Verde de Vallejo. Vivimos dentro de una naturaleza privilegiada, y así como esas plantas también el pueblo va a florecer”.

Obra de Samuel Baroni

Para las nuevas generaciones:

“Yo no soy quién para dar consejos a los más jóvenes, y realmente creo que no hace falta. El arte no hace ningún llamado, creo que el arte aflora, y cuando alguien es un verdadero artista nada ni nadie se lo podrá impedir, esa persona cumplirá su misión a costa de lo que sea porque así debe ser.

Lo importante es que nunca olviden que Dios no está afuera, sino dentro de cada uno de nosotros y depende de nosotros encontrar el balance entre el agradecimiento que le debemos y la proyección de su don de la creación a través de nosotros. Debemos aprender a controlar los niveles del ego y nunca perder la humildad, somos responsables de todos nuestros actos.”

artista plástico SB
Obra de Samuel Baroni

De manera que María no se equivocó, ella siempre supo que habría de traer al mundo a un niño que sería poeta, un niño al que nombraron Samuel, quien con el tiempo se fue transformando en un gran Artista Plástico. El Maestro Samuel Baroni se levanta al terminar la entrevista con una gran sonrisa, afuera aún llueve y dentro de él renace la esperanza de un futuro mejor bajo el reflejo de la mirada pura y sincera que sólo podemos encontrar en los ojos de un niño.

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Ver comentario (1)
  • Extraordinaria entrevista, felicito a quien tuvo el honor de visitar el taller del maestro. Ha sabido
    plasmar la esencia de las palabras; su discurso es muy sincero y coherente.

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