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La fotografía a través de una ciudad

La fotografía a través de una ciudad

Alejandro Landaeta
La fotografía como medio de expresión celebrando su día internacional

En una ciudad tan ocurrente y dinámica como Caracas, la fotografía es un tigre, un arte y, sobre todo, un registro histórico. Este medio de expresión otorga las libertades propias del arte a quien se para tras el lente para contar una historia de la mejor manera.

Este 19 de agosto se celebra el Día Internacional de la Fotografía en medio de la pandemia del coronavirus. Pero, al igual que siempre, los fotógrafos no descansan y siguen mostrándonos la otra cara de la ciudad, la de esas calles que hoy casi nadie transita o de esos atardeceres que ahora toca disfrutar desde casa.

Ser fotógrafo en Caracas es una actividad de alto riesgo: seamos sinceros, andar con equipos tan costosos en una ciudad cómo esta no es lo más recomendable. Sin embargo, aquellos que se atreven, logran obtener en imágenes toda la magia que ofrece la ciudad.

Entre las calles de la capital venezolana hay fotógrafos increíblemente talentosos en todas las áreas. Entre ellos, destacan personas como Fran Beaufrand, que se dedica a la fotografía de moda. También hay destacados dentro del fotoperiodismo como Carlos García Rawlins, quien junto al equipo de Reuters obtuvo un premio Pulitzer.

Al mismo tiempo, hay decenas de fotógrafos haciendo trabajos increíbles para los medios, las marcas y los artistas venezolanos más importantes del momento. Fotoperiodistas como Daniel Hernández y Gustavo Vera, junto a “toderos” como Alejandro Cremades y Betania Ibarra son una muestra de este talento.

La mayoría de estos fotógrafos trabaja, de forma directa o indirecta, para el portal de noticias El Estímulo, aunque cada uno tiene sus proyectos personales. Por ejemplo, “Don Cremades” es conocido en las redes sociales por su cautivadora fotografía boudoir. Mientras tanto, Gustavo también trabaja fotografía documental y es un amante empedernido de la fotografía en film.

Una pasión adquirida

Queda claro que desde que empezaron a usar sus cámaras, estos cuatro fotógrafos le sacan provecho en cada circunstancia posible. Y es que ninguno de ellos fijó su carrera profesional hacia la fotografía en primera instancia, sino que fue algo espontáneo.

Tanto Daniel Hernández como Cremades enfocaron sus estudios a otras áreas, específicamente al diseño gráfico y la publicidad. Sin embargo, Hernández terminó especializándose en fotografía al final de su carrera en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de Caracas.

Ambos fotógrafos se adentraron a este mundo durante su paso por la extinta Cadena Capriles. Hernández se unió al conglomerado en 2001 como reportero gráfico, mientras que Cremades entró como productor para Urbe y Urbe Bikini, pero sin tomar fotos.

“Empecé a hacer fotos en 2007. Ese año me compré la primera cámara”, explica el fotógrafo principal de UB. “En algún momento conocí a alguien que trabajaba en Urbe y Urbe Bikini, y me pidieron que trabajara ahí. Comencé a trabajar con muchísimos fotógrafos de moda, editoriales y desnudos; y esa fue la fotografía que me enganchó en ese momento”.

Curiosamente, no fue hasta un año y medio después de incorporarse a la Cadena Capriles que abrazó su pasión por la fotografía como algo serio. “Es como un mundo mágico”, asegura Cremades, que arrancó su carrera haciendo editoriales y retratos para los perfiles de las modelos. Estas revistas eran unas de las publicaciones impresas más importantes entre los jóvenes universitarios del país en la primera década de los 2000.

Ni Hernández ni Cremades pensaron jamás que serían fotógrafos o fotoperiodistas, pero fue algo que sucedió orgánicamente. Algo similar a lo que sucedió con Gustavo y Betania. Su pasión por crear imágenes los condujo naturalmente a buscar oportunidades en medios de comunicación donde profundizar lo poco que en ese momento sabían. Ahora, par de años después, hacer fotos es algo que forma parte esencial de su día a día.

Un acto de valentía

Betania tiene 22 años y ya tiene al menos 4 años dedicándose al mundo audiovisual. Aunque normalmente está enfocada en la edición de vídeos, la fotografía es uno de sus fuertes y una de sus principales pasiones.

“La fotografía siempre me había gustado, pero no me atrevía a lanzarme al campo profesional porque sentía que me faltaba saber más. Aunque me había comprado una cámara y sabía manejarla, me daba miedo arriesgarme”, explica la joven comunicadora.

Rápidamente y al poco tiempo de tener su cámara, un compañero universitario le presenta una oportunidad de trabajo a través de una agencia. Allí empezaron a abrirse las puertas en el mundo de la fotografía para Betania, que poco tiempo después se unió al equipo audiovisual de El Estímulo con Cremades y Hernández.

Por su parte, Gustavo empezó a hacer fotografías desde 2013. Con apenas 24 años ha trabajado con agencias internacionales de noticias y como colaborador para El Estímulo. Asegura que el origen de su amor por las fotos empezó gracias al graffiti, una expresión artística que recuperó espacios increíbles en la capital, y su necesidad de tener un registro de su progreso.

En la universidad fue cuando empezó a profundizar en su pasión por este medio de expresión y, de forma autodidacta, arrancó con la fotografía. Sin embargo, no todo fue por obra de magia, pues asegura que hubo amistades que sí contaban con la instrucción académica que sirvieron de guías para su aventura tras el lente.

Ni Betania ni Gustavo se encasillan en géneros fotográficos. Ninguno de los dos se define como “fotoperiodista”, “documentalista” ni nada por el estilo. De hecho, ambos creen que librarse de esas etiquetas les permite explorar mejor su trabajo, y tanto Cremades como Hernández están de acuerdo.

La personalidad del fotógrafo

Aunque Hernández enfoca su trabajo hacia lo noticioso y documental, tiene una apreciación muy artística de su trabajo. “Yo dejo que fluya todo”, asegura, mientras explica que incluso aunque tenga ideas previas, siempre está atento a cambios en la escena que puedan darle un giro a su trabajo.

Similar es el caso de Cremades, quien se enfoca principalmente en el movimiento y la percepción de la luz para crear imágenes. Es un rebelde con causa que busca romper las normas convencionales de la fotografía para tener fotos que no solo le gusten a su público, sino a él también.

“Busco que la fotografía me guste a mí. Es demasiado importante porque uno lucha demasiado con ese momento en que puedes llegar a decir «no me gustan mis fotos», o al menos a mí me pasa”, explica.

Para Gustavo el proceso es parecido. Sin embargo, él se enfoca mucho más en mantener un discurso. Es un metódico que estudia constantemente su trabajo para no repetirse y seguir creciendo. Asegura que la parte más divertida de su trabajo es ver a la gente conectar con sus fotos.

Betania también es una fotógrafa de “emociones”. Quizás la más espontánea entre estos cuatro perfiles, siempre apunta a crear imágenes en el momento, sin mucho concepto previo. Aunque eso no significa que no se prepare, pues siempre está estudiando referencias y a otros fotógrafos en busca de inspiración.

“Siento que cada fotografía es distinta y depende del contexto, del personaje, del producto… No todo se fotografía de la misma forma y no todos los mensajes que se quieren transmitir son los mismos”, explica.

Para ella, una buena imagen no pierde su carácter ni su mensaje en el tiempo, sino todo lo contrario: se mantiene y se refuerza.

La historia en imágenes

Hernández es quien tiene más tiempo tras el lente y quien suma más años de experiencia como fotoperiodista. A través de su lente ve a Caracas cambiar constantemente y busca registrar esa evolución –para bien o para mal– que vive la ciudad.

“Supongo que cada ciudad tiene su encanto. Jamás he ido a la capital de otro país, pero para mí Caracas tiene un tema muy particular y es que es la ciudad de los altos contrastes”, señala Hernández.

Y a pesar de ser un fotógrafo que se caracteriza por su crudeza, también aprecia lo delicado del arte. Entre sus experiencias como fotógrafo en Caracas, recuerda con cariño los festivales de teatro internacional que se hacían en la ciudad. Asegura que era fantástico fotografiar las puestas en escena.

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Betania también es fanática de fotografiar eventos artísticos. Su experiencia más reciente en el Cusica Fest que se celebró en 2019 fue una de las más gratificantes. “Fue maravilloso, fue un reto completamente nuevo y amé el resultado. Creo que me encantaría poder repetir esa experiencia”, comenta.

Para Gustavo también sería interesante tener la oportunidad de registrar en fotografías eventos icónicos como la visita de Red Hot Chili Peppers a Caracas o un toque de la extinta agrupación Papashanty Saundsystem. Pero asegura que más que trabajar en ellos, hubiera preferido vacilarlos.

Por su parte, Cremades tiene inclinaciones más documentalistas. Asegura que le hubiera gustado tomar fotos de Caracas en los 80, una década de muchos cambios y acelerado crecimiento en la ciudad. También le gustaría haber presenciado algunos eventos de tinte político que marcaron un antes y después en la historia del país.

Al igual que en su vida personal, ellos esperan seguir creciendo como fotógrafos en esta ciudad y entienden que también hay otros que lo quieren lograr.

Explorar, indagar y fotografiar

No existe una fórmula secreta para obtener la foto perfecta, quien lo diga está vendiendo una vil mentira. Lo que sí existen son caminos para perfeccionar el trabajo tras el lente y para eso hay que explorar, indagar y fotografiar muchísimo.

“¡Practiquen, no se frenen! Sé que es difícil ser fotógrafo en Venezuela, ser fotoperiodista a veces da mucho miedo (…), lo importante es hacerlo, disfrutarlo”, afirma Cremades.

Los riesgos de ser fotoperiodista en esta ciudad son inmensos por la coyuntura que atraviesa el país. Más allá de eso, para aquellos que sienten una verdadera pasión por este arte, este medio de expresión, la práctica es clave.

“Pierdan el miedo a la calle. Claro, también aprendan hacer imágenes con discreción, pero exploren la calle, indaguen y conozcan”, aconseja Daniel Hernández. “Sepan buscar historias para que todos sepamos cómo viven los demás y eviten la arrogancia”.

Buscar historias que creen lazos con el público es el objetivo principal, y para eso hay que vencer el cerco del ego. En la rama que sea, fotoperiodismo o fotos de moda, la autocrítica y la apertura son esenciales para seguir creciendo.

“Lo mejor de la fotografía es que nunca dejas de aprender, de mejorar, además que siempre puedes hacer algo nuevo y distinto”, comenta Betania. “Tu mejor fotografía hoy, será mil veces mejor mañana”.

La persona que lea esto debe entender que la fotografía va más allá de una imagen. Es una búsqueda constante de un lenguaje, de un medio que transmita y reviva las sensaciones que el fotógrafo sintió al disparar el obturador.

“Lo más importante es ser humano antes que ser fotógrafo”, dice Gustavo.

Allí lo complicado de esta profesión que pone en imágenes lo que muchas veces ninguna palabra puede decir, lo que de ninguna otra forma se puede expresar.

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