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Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

Angelica Piñango
Carlos Sánchez Vegas

Estamos próximos a la fecha centenaria del nacimiento de Mercedes Pardo, una de las más prestigiosas artistas representativas del arte abstracto venezolano. Su destacado talento consiguió exponerse a través de diferentes lenguajes: pintura, vitrales, collages, escenografía teatral y obra gráfica, su trayectoria explora diferentes técnicas, dejando una profunda huella que marcará precedentes en nuestra historia del arte. Fue esposa del artista Alejandro Otero, exhibió sus obras en el Espacio Lumiére de la Galería Suzanne Michel en París, y se le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1978, esto fue apenas el inicio de una larga carrera llena de exitosos proyectos.

Carlos Sánchez Vegas
Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

Para rendirle homenaje, el artista Carlos Sánchez Vegas encontró en estas fechas el momento idóneo para compartir con el público un libro de su autoría que se encuentra en proceso de desarrollo, haciéndole honor a una promesa ofrecida en el pasado. Sánchez Vegas nos trae al presente una visión distinta de la vida y obra de Mercedes Pardo, dándole al público la posibilidad de explorar facetas poco conocidas en la vida de la artista, un relato retratado a través de los ojos de un Carlos más joven que vivió la gran experiencia de compartir con los Otero Pardo la magia del llamado del arte.

En una entrevista otorgada a la periodista Maritza Jiménez para El Universal el pasado 10 de mayo, el artista Carlos Sánchez Vegas explicó parte del proceso creativo; a continuación la compartimos con ustedes:

Carlos Sánchez Vegas
Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

“No dejes que me olviden”

En su libro, Sánchez Vegas presenta a Mercedes Pardo como una mujer sensible y disciplinada, que al final hizo espacio en su mundo artístico para entregarse al manejo del hogar, los hijos, la familia, encerrando sus búsquedas en ese baúl de su apartamento en París, que llegó a convertirse en su taller, su escritorio, el lugar de sus cosas más sagradas:

Después de una ajetreada mañana cuando las horas pasaban rápidamente porque la mente estaba ocupada en múltiples actividades que son necesarias realizar para llevar una familia de cuatro miembros, hacer la compra, lavar la ropa, acomodar las camas, limpiar baños y un sinfín de tareas domésticas, los niños ya estaban a punto de salir del turno de la mañana de la escuela y aun había que hacer la comida, pronto ya estarían comidos y atendidos y serían enviados a dormir la siesta, ella aprovecharía entonces ese rato de paz para abrir el baúl y continuar con una serie de acuarelas en las que estaba trabajando desde hace tiempo ya, eran gestos de color, materia cromática que tenían que flotar a diferentes alturas sobre el papel blanco, los gestos eran libres, los colores puros y transparentes, ninguno reconocible ya que se había iniciado su investigación sobre la personalización del color, una tras otras se sucedieron casi todas del mismo formato, ya que ella tenía limitaciones de tamaño, su taller, el baúl tenía limites muy rígidos.

Afirma que Pardo “se obligó a sí misma a aceptar aquel rol de esposa, madre, mujer de sociedad” y “siempre estuvo oprimida por el hombre inteligente, de mundo, que era Alejandro Otero. En Venezuela nunca ha habido un artista con tanto poder político, con tanta influencia, como él”.

“La verdadera exposición de Mercedes ocurre cuando ellos se separan”, continúa. “Nunca antes el color fue más hermoso en ella. Aparece su Suite Cubista, y con ella el violeta, el rosa. Anteriormente predominaban los ocres, amarillo oscuro, tonos sombríos”.

Mercedes Pardo

¿Qué ha significado para usted este libro?

Al escribir este texto, cumplo con algo que ella misma me pidió poco antes de morir: «Carlos, no dejes que me olviden». Nunca pensé que eso podía ocurrir, ya que ella dejó una obra enorme, pero con el tiempo he visto con preocupación que su imagen y personalidad se empiezan a desdibujar. Supongo que era a lo que se refería cuando me lo pidió. Con este libro quiero dejar por escrito cómo la veía yo, el cuando presencié sus luces y sus sombras, su pasión por el color y la vida, y su amor por Alejandro.

«Por otra parte, el libro me ha permitido reflexionar sobre mi propio proceso y en lo afortunado que fui de conocer a los Otero Pardo y a través de ellos, al medio del arte y a vivir en arte», agrega.

¿Cómo y cuándo se inicia su relación con estos creadores?

Primero fue con Alejandro Otero, cuando yo tenía 9 años, y él fue al Taller Infantil del Museo de Bellas Artes, al que yo asistía, a hablar con los niños en el marco de una exposición sobre Los Disidentes, el grupo que introdujo el arte abstracto en Venezuela. Recuerdo una de las cosas que nos dijo: “Mantengan vivo al niño. Aunque crezcan, no dejen de ser niños nunca”.

Pocos meses después, relata, ingresó al colegio comunitario de San Antonio de Los Altos, donde coincidió con la hija de los Otero Pardo, Carolina. “Me costó mucho hacerme amigo de ella, pero al fin lo conseguí y fue así como entré en contacto con su grupo familiar. Con los años dejé de ser el amiguito de Carolina y pasé a ser casi un miembro de la familia”.

Mercedes Pardo
Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

Sánchez Vegas fue testigo de excepción de la vida de estos dos creadores en su residencia venezolana, en la que compartió conversaciones artísticas, fiestas y celebraciones, hasta momentos dolorosos como la separación de la pareja. Igualmente estuvo con ellos en su estadía en Nueva York, cuando recorría con Mercedes museos y tiendas de arte en esa ciudad que, dice, le extraña aparezca tan poco mencionada en los textos sobre la trayectoria de la artista.

¿Por qué se enfoca en el tema de su soledad?

En lo humano, por empatía. El ser un singular en el mundo de lo plural es muy fuerte, es tener un propósito, una opinión, y lo más importante, la necesidad urgente de dejar un legado. La imposibilidad de dejar de ser uno mismo y lo que hay que pagar para poder ser, es el precio que impone el arte y el existir a quien ambiciona el transcender.

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«Creo –continúa- que Mercedes fue víctima de su propio propósito. Ella siempre estuvo sola, ya que la soledad en ella era un estar, no un sentir. Mercedes fue de esas personas que aprendió a vivir con ella y al final se hizo una con su soledad. Pero qué hermosa era la soledad de Mercedes. Hasta en eso tuvo suerte, creativa, divertida, subversiva, era de las soledades que se retroalimentan y se fortalecen. Así defino la soledad de Mercedes».

La Soledad de Mercedes Pardo
Carlos Sánchez Vegas nos conecta con La Soledad de Mercedes Pardo

Luego de una caída en el baño, con el resultado de las siete fracturas en su muñeca, Sánchez Vegas sigue en la soledad de su taller llevando adelante una sorprendente agenda de proyectos venideros:

Me hallo robándole tiempo a las horas de sueño para poder terminar con aquello que me he propuesto dejar: Tienda de muñecos, exposición individual e instalación; La desintegración de la forma, exposición individual sobre el collage, para 2021 en Chicago y Proyecto arte, una retrospectiva de más de dos mil obras, para 2023 en una importante capital europea.

Además, su proyecto editorial, que se inicia con la publicación de “La soledad de Mercedes”, continúa con otro texto “menos ambicioso”, dedicado a Alejandro Otero: “De la umbra a la penumbra”.

“El libro está en proceso de realización, detenido un poco por el incidente de mi mano. Pero de eso hablaremos en otra ocasión”.

Para mayor información:
http://oteropardofoundation.org/

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