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Historias de Caracas: ¿De dónde viene el término “El Marchante”?

Historias de Caracas: ¿De dónde viene el término “El Marchante”?

Historias de Caracas: ¿De dónde viene el término “El Marchante”?

La ciudad capital tiene un gran cúmulo de historias que pasan de generación en generación. Uno de esas historias o anécdotas tiene que ver con un vocablo adaptado a unos vendedores que iban de puerta en puerta vendiendo sus productos. Vamos a conocer en historias de Caracas: ¿De dónde viene el término “El Marchante”?

El término es muy usado para designar genéricamente a cualquier comerciante, tanto los que van de puerta en puerta ofreciendo sus productos, como también a los comerciantes que se encuentran en los mercados populares.

Etimológicamente se dice que el término “el marchante” puede provenir de la raíz de la palabra en francés: “Marchard”, que quiere decir mercader.

Esta locución es muy usada en muchos países de Latinoamérica, tales como México, Guatemala y Colombia, aparte de Venezuela.

En otras regiones, como en Europa, la expresión es muy usada para referirse a la persona que negocia con obras de arte.

Historias de Caracas: ¿De dónde viene el término “El Marchante”?

En Venezuela, específicamente se le llama a “El marchante” a la persona que va de puerta en puerta vendiendo sus mercancías.

En  principios de los años cincuentas se usaba mucho para los vendedores de telas. Esta costumbre era muy usada en Caracas, pero también en muchas regiones del interior del país.

Con el tiempo se fue diversificando la oferta de productos y se podía conseguir un sinnúmero de opciones, desde muebles y electrodomésticos hasta ropa de cama o alimentos, tipo granos, frutos secos y otros.

Las historias de los marchantes comenzaron en Venezuela con una gran cantidad de vendedores de origen árabe.

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Como buenos comerciantes les dejaban los productos a las personas interesadas en su casa y con una pequeña inicial del monto total les daba crédito a los clientes.

Estos marchantes iban anotando en un cuadernito todos los movimientos de ventas que iban desarrollando en el transcurso del día.

Acnotaban nombre y teléfono, más evidentemente la dirección de la casa de la persona que se quedaba con uno o varios de sus productos.

Posteriormente ellos volvían según lo acordado entre cliente y marchante para buscar los pagos restantes de dicha mercancía entregada previamente.

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