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Dirección Opuesta: la diáspora y sus nostalgias

Dirección Opuesta: la diáspora y sus nostalgias

Una película que conecta con la juventud venezolana de varias generaciones, porque alude a la añoranza de la adolescencia, su genuino existencialismo y su búsqueda del sentido de la vida. Y luego explora la sonrisa triste del adulto que permanece en un lugar a través del recuerdo. Basada en la novela Blue Label, de Eduardo Sánchez Rugeles. Dirección Opuesta, el filme de Alejandro Bellame llega a la cartelera local, tras su recorrido por diversos festivales internacionales y haber obtenido el Premio de Público en el Festival de Cine Venezolano.

Dirección opuesta

Metáfora de un país “adolescente”, en busca de su propia identidad. Alegoría de la juventud y de las ganas de buscar esa identidad mirando hacia afuera, en lugar de tener una introspección. Así es la Venezuela contemporánea y así son también los personajes de Dirección Opuesta, tercer filme de Alejandro Bellame, quien antes entregó al público El tinte de la fama (2007) y El rumor de las piedras (2011), esta vez basado en la novela Blue Label, original de Eduardo Sánchez Rugeles.

“Tras el rodaje de El rumor de las piedras -comenta Bellame- yo estaba escribiendo otro guión. Estaba embotado después de esa travesía tan difícil que significa un rodaje. Tenía, además, un bloqueo creativo y no logré, en ese momento, avanzar en la escritura que estaba desarrollando. Mi esposa, Elsy Gomes, que estaba terminando de leer Blue Label, me puso el libro en la mesa y me dijo: ‘deja todo lo que estés haciendo y lee esta novela porque yo creo que aquí está tu próxima película’. Y así fue. Al terminar la última página me dije: ‘yo necesito contar esta historia, necesito ver a Eugenia en persona”.

En Dirección Opuesta, Eugenia Bianchi (Claudia Rojas) es una joven venezolana de 30 años que vive en Roma, cuidando a una anciana. Cuando era una adolescente su única motivación era irse de Venezuela y, para cumplir su objetivo, hace un viaje por carretera, junto a Luis (Christian González) y Vadier (Erick Palacios) desde Caracas a los Andes, con la intención de encontrar a su abuelo italiano, la única persona que podía entregarle los documentos necesarios para obtener el pasaporte europeo. Durante ese viaje, sin imaginarlo, Eugenia vivió un amor que marcó su vida. Así, su voluntad se debate en el presente entre confirmar una cita a través de su teléfono celular, o dejarlo todo en el olvido.

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De acuerdo con Bellame, esa conexión del ser humano con su propia vida, a través de la memoria fragmentada es uno de los elementos más poderosos que tiene Blue Label y que él intentó plasmar en el filme. “La nostalgia, esa tristeza ‘agradable’ que permite revivir una sensación bonita con añoranza”. La Venezuela de la diáspora da contexto a la historia de Eugenia.

La película se estrenará en los cines este 17 de diciembre.

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