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La novela caraqueña de Gabriel García Márquez

La novela caraqueña de Gabriel García Márquez

Michael Nissnick
García Márquez

El 23 de diciembre de 1957 llegó a Caracas un colombiano llamado Gabriel García Márquez. Tenía 30 años de edad y era una promesa en ascenso en la literatura y el periodismo de su país. Había publicado su primera novela, “La hojarasca” (1955), ambientada en una localidad ficticia llamada Macondo, así como algunos relatos cortos y reportajes como los que años más tarde figurarían en el libro “Relato de un náufrago”.

García Márquez se alojó inicialmente en una pensión regentada por inmigrantes italianos en la urbanización caraqueña de San Bernardino, al oeste de la ciudad. Más adelante pasaría a residir en el piso 6 de edificio Roraima, ubicado en la calle Guaicaipuro de la mencionada zona.

San Bernardino en los años 50

Periodismo y literatura

El novel autor colombiano arribó a la capital venezolana para trabajar como reportero en la revista “Momento” y durante el año y medio que vivió en el país (hasta marzo de 1959) también prestó sus servicios a las revistas “Élite” y “Venezuela Gráfica”, de la que incluso llegó a ser editor en jefe.

Varias de las crónicas que García Márquez escribió durante este período (entre ellas la célebre “Caracas sin agua”) figuraron posteriormente en el volumen antológico “Cuando era feliz e indocumentado”, publicado en 1973.

También fue una época muy prolífica desde el punto de vista literario, pues “Gabo” redactó en Caracas sus novelas “El coronel no tiene quien le escriba» y “La Mala Hora”, varios de los relatos de su libro “Los funerales de la Mamá Grande” e intentó sin éxito ganar el concurso de cuentos del diario El Nacional con “La siesta del martes”, que siempre consideró su mejor historia corta.

Asimismo, se casó con el gran amor de su vida, Mercedes Barcha (durante un breve viaje a Barranquilla en marzo de 1958) y vivió de cerca un episodio fundamental de la historia política venezolana, del que sacaría la inspiración para una de sus grandes novelas.

García Márquez
García Márquez y Mercedes Barcha

El “misterio del poder”

Cuando Gabriel García Márquez llegó a Caracas, habían pasado ocho días desde que el general Marcos Pérez Jiménez, quien gobernaba dictatorialmente el país en solitario desde 1952, había ganado de forma fraudulenta un plebiscito convocado para prorrogar su permanencia en el poder. Desde entonces las manifestaciones en contra de su régimen aumentaron en frecuencia e intensidad.

Marcos Pérez Jiménez

El 1 de enero de 1958, tras la celebración del año nuevo, García Márquez y su amigo y colega, Plinio Apuleyo Mendoza, planearon ir a la playa por la tarde con la familia de este último. Pero mientras hacían las maletas, el autor colombiano tuvo un repentino presentimiento: “Tengo la impresión de que algo va a ocurrir”, dijo.

Minutos más tarde, se produjo un bombardeo sobre Caracas y el palacio presidencial de Miraflores, pues la base aérea de Maracay, con el coronel Hugo Trejo al frente, se había alzado contra la dictadura perezjimenista.

Aunque el levantamiento fracasó, el régimen quedó herido de muerte y los acontecimientos se precipitaron durante los días siguientes. El 10 de enero estallaron protestas callejeras, el 21 se declaró una huelga de prensa, el 22 se convocó una huelga general y en la madrugada del 23 el dictador, privado del apoyo de las Fuerzas Armadas, abandonó el país a bordo del avión “La Vaca Sagrada” rumbo a República Dominicana. Nacía la democracia Venezolana.

23 de enero de 1958

Tres días después de la huida del dictador, García Márquez y Mendoza acudieron junto a otros reporteros al Palacio Blanco, cercano a Miraflores, donde se afinaban los detalles de la nueva Junta Militar recién conformada en medio de un ambiente de gran tensión.

Palacio Blanco. Años 50

De repente, a las cuatro de la madrugada, las puertas del palacio se abrieron y salió un oficial partidario de la dictadura derrocada. Vestía traje de campaña, tenía barro en las botas y sujetaba con fuerza su metralleta en la mano. Caminó de espaldas, manchando de barro la alfombra del palacio, hasta que abordó un carro y se dirigió al aeropuerto para partir al exilio.

“Fue en ese instante, en el instante en que aquel militar salía de un cuarto donde se discutía cómo iba a formarse definitivamente el nuevo gobierno, cuando tuve la intuición del poder, del misterio del poder”, confesó García Márquez años más tarde.

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Días después de los hechos del Palacio Blanco, García Márquez y Mendoza conocieron en el Palacio de Miraflores a un anciano mayordomo que llevaba medio siglo trabajando allí. Aquel hombre les habló con particular reverencia del dictador más longevo de la historia venezolana: Juan Vicente Gómez, quien detentó el poder absoluto durante 27 años, desde 1908 hasta su muerte en 1935.

Juan Vicente Gómez

Estos dos acontecimientos hicieron pensar al colombiano que todavía “no se había escrito la gran novela del dictador latinoamericano” y empezó a considerar la posibilidad de asumir esa tarea, aunque todavía pasarían 17 años antes de que el proyecto llegara a feliz término.

Metamorfosis literaria

Durante los años 60, García Márquez se convirtió en una superestrella literaria tras la publicación de su novela más celebrada: “Cien Años de Soledad” (1967), cuyo remoto primer borrador, por cierto, se llamó “La Casa” y fue uno de los manuscritos en los que el autor trabajó durante su estancia caraqueña.

García Márquez
Gabriel García Márquez con «100 años de soledad» en la cabeza

La novela del dictador finalmente llegó en 1975 con el lanzamiento de “El Otoño del Patriarca”, compleja historia de largos párrafos y diversas voces narrativas superpuestas en la que el lector asiste a la decadencia final de un anciano dictador anónimo y semianalfabeto que gobierna un ficticio país latinoamericano desde hace casi dos siglos y que muere totalmente solo en su palacio y rodeado de vacas.

García Márquez habla sobre la escritura de «El Otoño del Patriarca»

Aunque fueron varios los déspotas reales que sirvieron de inspiración a García Márquez para diseñar a su personaje, el autor colombiano reconoció que “la personalidad de Juan Vicente Gómez era tan imponente, y además ejercía sobre mí una fascinación tan intensa que, sin duda, el Patriarca tiene de él mucho más que de cualquier otro”.

Gabriel García Márquez ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982 y murió en 2014 a la edad de 87 años. En un artículo sobre Caracas afirmó: “Una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal”.

Bibliografía

  • García Márquez, G. (1982). “El Otoño del Patriarca”. Bogotá, Editorial La Oveja Negra.
  • García Márquez, G. y Mendoza, P. (1982). “El olor de la guayaba”. Bogotá, Editorial La Oveja Negra.
  • Martin, G. (2009). “Gabriel García Márquez: Una vida”. Bogotá, Debate.
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