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Vitamina C, aliada de tu Sistema Inmune

Vitamina C, aliada de tu Sistema Inmune

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Todos hemos oído hablar de la vitamina C. De niños seguramente nuestros padres nos daban pastillas de colores y jugo de naranja, instándonos a tomar nuestra vitamina para que no nos enfermáramos, ya que es conocido como un elemento que fortalece el sistema inmune. Ahora, ¿Es verdad todo este tema de la vitamina C o es sólo un tema más de marketing? Pues lo cierto es que la vitamina C tiene cientos de verdades y bondades que no son enteramente conocidas, y que hoy en día más que nunca debemos usar como aliada.

La necesidad que tienen los seres humanos por consumir vitamina C comienza porque es un nutriente esencial, lo cual quiere decir que no la podemos producir debido a que carecemos de una enzima específica para esto, por lo tanto es necesario que la consumamos externamente ya sea a través de la alimentación o de suplementos.

Las funciones de la vitamina C en el cuerpo son muy extensas, desde propiedades para antienvejecimiento, antitumorales, antivirales y potenciador del sistema inmune (1). Muchas de sus funciones se deben a sus propiedades antioxidantes, lo cual quiere decir que donan un electrón para evitar las reacciones de oxidación en el cuerpo, las cuales por lo general causan citotoxicidad (daño celular). En cuanto al sistema inmune, podemos ver que requiere del uso de Vitamina C, o ascorbato como también se le llama, para cumplir la mayoría de sus funciones.

En primera instancia la vitamina C se encarga del primer paso que nos protege de los elementos externos, y es que es necesaria para formar todas las barreras del cuerpo: desde la piel, pared intestinal y epitelio respiratorio; ya que es vital para la producción de colágeno en el cuerpo, el cual es un elemento que se encuentra en gran cantidad en todas las barreras del cuerpo. Es por esto que el ácido ascórbico es usado en muchos tratamientos de belleza, por su función en la producción de colágeno en la piel (2).

Sin Vitamina C, no tendremos buenas funciones de barrera. A nivel respiratorio es incluso aún más importante, ya que otra de las propiedades de la vitamina C es que es un potente antioxidante, y al estar expuesto nuestro epitelio respiratorio a tantos elementos tóxicos cada vez que respiramos como la contaminación, toxinas, pesticidas, microorganismos, la vitamina C actúa como un superhéroe que protege esta barrera contra los efectos oxidativos de todo lo mencionado anteriormente (3). Se ha comprobado que en pacientes a quienes se administra vitamina C durante una hospitalización por neumonía reducen su estadía hasta un 19%, también disminuye en este tipo de pacientes notablemente la morbilidad y mortalidad (4).

Ahora, ¿por qué es tan importante consumir preventivamente vitamina C?

Bueno, las células de nuestro sistema inmune acumulan dentro de ellas una gran cantidad de ascorbato la cual toman de la sangre, si hay buenos niveles de ascorbato en sangre, por ende habrán buenos niveles en las células inmunes y viceversa. Es un elemento absolutamente necesario para que estas células cumplan sus funciones vitales, como movilizarse hacia los lugares donde está la infección (proceso llamado quimiotaxis)(5). Sin buenos niveles de vitamina C, nuestras células se volverían “lentas” para llegar a los lugares donde hay infección para combatirla. También es necesario para que estas células ejerzan su actividad antimicrobiana al encontrarse defendiéndonos contra infecciones, y también es necesaria para producir anticuerpos, los cuales son los soldaditos que nos van a proteger contra los elementos enemigos externos(6).

Ahora, ¿Qué pasa si tenemos bajos niveles de vitamina C en sangre?

Nuestras células inmunológicas no podrán tener los niveles adecuados tampoco, y no van a poder ejercer sus funciones, dejándonos con más riesgo de infecciones.

Pero, ¿Cuándo tenemos bajos niveles de vitamina C?

Además de bajo consumo, se ha visto que en estados inflamatorios bajan notablemente los niveles de vitamina C, precisamente porque el cuerpo la consume para combatir los radicales libres causados por esta inflamación! Estos estados se manifiestan de muchas maneras: diabetes, cardiopatías, hipertensión, intestino permeable, y por supuesto durante la infección.

Se ha visto que después de grandes pandemias como lo fue la gripe española, los pacientes infectados terminaban con una enfermedad dada por el déficit extremo de vitamina C llamado “escorbuto” ya que por haber padecido de una enfermedad grave, su cuerpo quedó repleto de ascorbato (7). Entonces nos enfermamos por falta de vitamina C, ¡Y la enfermedad nos hace deficientes de vitamina C!

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Otro gran factor que contribuye al déficit de vitamina C y la susceptibilidad a infecciones es la inflamación constante que existe durante la obesidad. También se ha observado esta misma susceptibilidad y déficit en estudios hechos en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 (8, 9).

En la cultura occidental es muy común ver niveles inadecuados de vitamina C, en parte por los altos niveles de contaminación, hábitos de vida y enfermedades crónicas. (10, 11).

Es por eso que la mejor manera de cuidarnos es recargar nuestro cuerpo con suficiente ascorbato a través de la alimentación y suplementación, pero aún más importante es llevar un día a día que disminuya nuestro potencial inflamatorio a través de cambios en nuestro estilo de vida y sanar intestino para poder mantener un sistema inmunológico preparado para cualquier circunstancia.

Dra. Gala Godoy Brewer
Equipo NutriWhite


REFERENCIAS:

  1. Maggini, S.; Beveridge, S.; Sorbara, J.; Senatore, G. Feeding the immune system: The role of micronutrients in restoring resistance to infections. CAB Rev. 2008, 3, 1–21.
  2. Pullar, J.M.; Carr, A.C.; Vissers, M.C.M. The roles of vitamin C in skin health. Nutrients 2017, 9, 866
  3. Marmot, A.; Eley, J.; Stafford, M.; Stansfeld, S.;Warwick, E.; Marmot, M. Building health: An epidemiological study of “sick building syndrome” in the Whitehall II study. Occup. Environ. Med. 2006, 63, 283–289
  4. Mochalkin, N. Ascorbic acid in the complex therapy of acute pneumonia. Voen. Med. Zhurnal 1970, 9, 17–21.
  5. Anderson, R. Ascorbate-mediated stimulation of neutrophil motility and lymphocyte transformation by inhibition of the peroxidase/H2O2/halide system in vitro and in vivo. Am. J. Clin. Nutr. 1981, 34, 1906–1911.
  6. Tanaka, M.; Muto, N.; Gohda, E.; Yamamoto, I. Enhancement by ascorbic acid 2-glucoside or repeated additions of ascorbate of mitogen-induced IgM and IgG productions by human peripheral blood lymphocytes. Jpn. J. Pharmacol. 1994, 66, 451–456
  7. Hemila, H. Vitamin C and Infections. Nutrients 2017, 9, 339.
  8. Mandl, J.; Szarka, A.; Banhegyi, G. Vitamin C: Update on physiology and pharmacology. Br. J. Pharmacol. 2009, 157, 1097–1110.
  9. Wilson, R.;Willis, J.; Gearry, R.; Skidmore, P.; Fleming, E.; Frampton, C.; Carr, A. Inadequate vitamin C status in prediabetes and type 2 diabetes mellitus: Associations with glycaemic control, obesity, and smoking. Nutrients 2017, 9, 997.
  10. Schleicher, R.L.; Carroll, M.D.; Ford, E.S.; Lacher, D.A. Serum vitamin C and the prevalence of vitamin C deficiency in the United States: 2003–2004 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES).
  11. Am. J. Clin. Nutr. 2009, 90, 1252–1263. US Centers for Disease Control and Prevention. Second National Report on Biochemical Indicators of Diet and Nutrition in the US Population 2012; National Center for Environmental Health: Atlanta, GA, USA, 2012.
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